La cabra, un elemento del patrimonio suizo
Hace 150 años la cabra todavía tenía mucha importancia en Suiza entera. En aquellos tiempos Suiza no era un país de inmigración, sino de emigración. Europa estaba arruinada, las malas cosechas llevaron al hambre a buena parte de la población. Sobre todo para los más pobres la cabra garantizaba su provisión de leche.
Las cabras se adaptan bien a la montaña y son menos exigentes que las vacas. Por ello, hasta mediados del siglo pasado para las personas con pocos recursos las cabras sustituían a las vacas. Sin embargo, las cabras no solo eran importantes para la gente de campo humilde en las montañas. Incluso muchos obreros de fábrica y jornaleros tenían cabras para su propio consumo.
Al contrario de las vacas, las cabras no necesariamente tienen que tener crías cada año para dar leche. Aunque la secreción de leche va disminuyendo puede durar hasta tres años. La leche de cabra contiene proteínas con un alto valor nutritivo y fácilmente digeribles. Por eso es idónea también para bebés.
Gracias a esta valiosa leche de cabra, en el siglo 19 se consiguió evitar la desnutrición y malnutrición, especialmente de los niños en las montañas.