Escuela sí, pero no para todos
A principios del siglo 19 la enseñanza desgraciadamente no era accesible a todos los niños. En aquellos tiempos la mayoría de las escuelas estaban en un estado deplorable. A excepción de algunos pueblos más grandes, la mayoría de las aldeas no tenían ni material de enseñanza adecuado ni escuelas. Y lo que faltaba sobre todo eran maestros con formación. Los maestros capacitados enseñaban sobre todo a los hijos de familias pudientes. Además, en muchos sitios la enseñanza estaba a cargo de la Iglesia.
La Ley de enseñanza de 1832 separó la escuela de la Iglesia. Desde entonces los maestros se formaban en una Escuela cantonal. El reglamento escolar de los Grisones de 1846 generalizó la escuela obligatoria mínima para todos los niños.
Aparte de lectura, escritura y cálculo, se incluyó gimnasia como asignatura «patriótica», ya que después de 1874 para los niños servía también de preparación para el servicio militar. Mientras que los niños hacían gimnasia, las niñas tenían clase de costura.
A partir de finales del siglo 19 las asignaturas de ciencias naturales cobraron mayor protagonismo.
En 1874 se declaró obligatoria la escuela en toda Suiza. Sin embargo, pasarían decenios hasta que cada uno de los cantones dispusiera de una red exhaustiva de escuelas públicas y de suficiente material escolar.
Johanna Spyri (1827-1901) vivió personalmente todos estos hitos importantes de la transformación del sistema escolar.