La colada
Durante mucho tiempo hacer la colada era el trabajo de la casa que más fuerza y tiempo requería. Hasta bien entrado el siglo 20 no existía ningún tipo de máquina que ayudara a lavar. El utensilio más importante era la tabla de lavar.
Se lavaba con un detergente hecho con agua y ceniza. La ceniza, por un lado, contiene sustancias no solubles en agua que ayuda mecánicamente a restregar el tejido. Por otro lado, el contacto de la ceniza con el agua forma una solución corrosiva que hincha las fibras y disuelve la grasa.
El proceso de lavado comprendía muchos pasos y podía durar varios días, por lo que toda la mano de obra era bienvenida, especialmente la femenina.
Además, daba lugar al intercambio de las últimas novedades. De allí surgió la palabra despectiva alemana «Waschweib» (lavandera) para designar a una mujer cotilla.
Aquí en el desván se tendía la ropa para que se secara. En el mismo lugar también se secaban alimentos.